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lunes, 14 de julio de 2008

Diferencia entre un creyente y un discípulo

No es que hay cristianos de primera y otros de segunda clase, pero hay escogidos dentro de los escogidos. El creyente no crece en obediencia, que no vive y comparte victoriosamente a su Señor, es bien diferente al discípulo que sigue a su Maestro, aprende de su Maestro, obedece a su Maestro. Todo discípulo es un creyente, pero todo creyente no es un discípulo.
  1. El creyente suele esperar panes y peces, el discípulo es un pescador.
  2. El creyente lucha por crecer, el discípulo por reproducirse.
  3. El creyente se gana el discípulo se hace.
  4. El creyente depende en su mayoría de los pechos de la madre: el pastor; el discípulo está destetado para servir.
  5. El creyente gusta del halaggo, el discípulo del sacrificio vivo.
  6. El creyente entrega parte de sus ganancias, el discípulo entrega parte de su vida.
  7. El creyente puede caer en la rutina, el discípulo es revolucionario.
  8. El creyente busca que le animen, el discípulo procura animar.
  9. El creyente espera que le asignen tarea, el discípulo es solícito en tomar responsabilidades.
  10. El creyente murmura y reclama, el discípulo obedece y se niega a sí mismo.
  11. El creyente es condicionado por las circunstancias, el discípulo aprovecha las circunstancias para ejercitar su fe.
  12. El creyente reclama que le visiten, el discípulo visita
  13. El creyente busca en la Palabra promesas para su vida, el discípulo busca vida para cumplir las promesas de la Palabra.
  14. El creyente es yo, el discípulo es ellos.
  15. El creyente se sienta para adorar, el discípulo anda adorando.
  16. El creyente pertenece a una institución, el discípulo es una institución él mismo.
  17. En el creyente el bautismo en el Espíritu Santo es confirmación y meta, en el discípulo es medio para lograr la meta de ser testigo eficaz a toda criatura.
  18. El creyente vale para sumar, el discípulo para multiplicar.
  19. Los creyentes aumentan la comunidad, los discípulos aumentan las comunidades.
  20. Los discípulos de la Iglesia primitiva trastornaron al mundo, los creyentes de este siglo están trastornados por el mundo.
  21. Los creyentes esperan milagros, los discípulos obran milagros.
  22. El creyente es un ahorro, el discípulo es una inversión.
  23. Los creyentes destacan llenando el templo, los discípulos se hacen para conquistar el mundo.
  24. Los creyentes suelen ser fuertes como soldados acuartelados, los discípulos son soldados invasores.
  25. El creyente cuida de las estacas de su tienda, el discípulo ensancha el sitio de su cabaña.
  26. El creyente hace hábito, el discípulo rompe los moldes.
  27. El creyente sueña con la iglesia ideal, el discípulo se entrega para lograr la iglesia real.
  28. La meta del creyente es ganar el cielo, la meta del discípulo es ganar almas para el cielo.
  29. El creyente maduro se hace discípulo, el discípulo maduro asume los ministerios del cuerpo.
  30. El creyente quizá predica el Evangelio, el discípulo hace discípulos.
  31. El creyente gusta de campañas para animarse, el discípulo vive en campaña porque está animado.
  32. El creyente espera un avivamiento, el discípulo es parte de él.
  33. El creyente agoniza sin morir, el discípulo muere y resucita para dar vida.
  34. El creyente aislado de su congregación se lamenta de no tener ambiente, el discípulo crea ambiente para formar una congregación.
  35. El creyente se le promete una almohada, al discípulo una cruz.
  36. El creyente es socio, el discípulo es siervo.
  37. El creyente se enreda con la cizaña, el discípulo supera las escaramuzas del diablo y no se deja confundir.
  38. El creyente es espiga, el discípulo es grano lleno en la espiga.
  39. El creyente es "ojalá", el discípulo es "Heme aquí".
  40. El creyente es valioso, el discípulo es indispensable.
Si un miembro de una iglesia local, obra con el espíritu, la actitud y la entrega de un discípulo, no importa cómo le llamen, es un discípulo. Por sus frutos los conoceréis. En esto conocerás todos que sois mis discípulos, si tenéis amor los unos para con los otros.

(Tomado de "Carne para el Espíritu)

domingo, 13 de julio de 2008

La iglesia que crecia por días

"... Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos" Hechos 2.47
A nuestra manera de ver hoy las cosas, resulta casi paradójico que aquella iglesia a la que se añadía diariamente los que habían de de ser salvos, no tenía:
  • Templo.
  • No tenía pastor.
  • No tenía artículos de fe.
  • No tenía como Biblia nada más que el Antiguo Testamento.
  • No tenía instrumentos musicales.
  • No tenía coro.
  • No tenía dinero.
  • No tenía escuela dominical.
  • No tenía himnarios.
  • No tenía sociedad de jovenes, de damas o de caballeros.
  • No tenía nombre.
  • No tenía metodos de evangelización.
  • No tenía cultos establecidos
  • No tenía reconocimiento legal.
  • No tenía cultos especiales para los candidatos al bautismo.
  • No tenía institutos bíblicos para preparar obreros.
¿Qué era entonces la iglesia y qué era lo que tenía? La iglesia era Cristo mismo viviendo en ellos. Él dijo: "Os tomaré a mi mismo (que seréis vosotros) para que donde yo esté vosotros también estéis".
  • Tenía, el poder del Espíritu Santo.
  • Tenía comunión unos con otros (Se amaban).
  • Tenía oración diaria y partimiento del pan en común.
  • Tenía un incomprensible desprecio por las cosas materiales. ("Vendían sus bienes y los repartían ...")
  • Tenía alegría y sencillez de corazón entre sus miembros.
  • Tenía alabanza sincera a Dios.
  • Tenía el testimonio fresco y apasionado de la resurrección del Señor.
Han pasado dos mil años, y esto es, esencialmente lo que debe ser y lo que debe tener la iglesia para seguir creciendo. (Tomado del libro "Carne para el Espíritu")